
"La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar."
Fritz Perls
¿POR QUÉ INICIAR UN PROCESO DE TERAPIA?
La alegría y el sufrimiento forman parte de la vida y es natural que pasemos por momentos de dicha y felicidad, como también es natural que aparezcan momentos más duros y difíciles de sobrellevar.
No es fácil atravesar un duelo, superar una ruptura, gestionar problemas familiares, disminuir la dependencia emocional en la pareja, asimilar un deterioro de la salud o trazar una trayectoria laboral que nos realice, por ejemplo. Ante los posibles obstáculos que se anteponen en nuestras vidas, la mayoría de las personas hacemos lo que podemos y así vamos saliendo hacia adelante.
Sin embargo, hay veces en las que el malestar se puede llegar a hacer insoportable y tenemos la sensación de que no logramos salir del atolladero.
Cuando esto sucede, puede ocurrir que trascendamos esas experiencias y las integremos en nuestra hilo narrativo vital, o puede ocurrir que terminemos acostumbrándonos al sufrimiento y no logremos cambiar el rumbo ni pasar página.
Es entonces cuando algunos sentimientos naturales, pero que deberían ser transitorios, se convierten en familiares y cotidianos. Aparecen con demasiada frecuencia una tristeza desoladora, una ansiedad paralizante, nos persigue a todas horas la culpa, una punzante sensación de soledad o una rabia incontenible… Y nos sentimos cansad@s, vulnerables y sin un horizonte esperanzador en el que proyectarnos.
Tal vez este sea un buen momento para buscar ayuda profesional y comenzar un proceso de terapia. Lejos de ser un signo de debilidad, reconocer cuándo necesitamos ayuda es un acto de autocuidado y un acto de responsabilidad hacia un@ mism@ y hacia l@s demás.
Pero también existen otros motivos por los que acudir a terapia y que no necesariamente están relacionados directamente con el sufrimiento.
Hay momentos en nuestras vidas en los que podemos llegar a plantearnos ciertas preguntas y necesitamos mirar hacia dentro para encontrar las respuestas. Podemos sentir la necesidad de saber quiénes somos realmente cuando nos relacionamos con el mundo y con nosotr@s mism@s desde nuestro Yo más genuino.
Queremos deshacemos de todas las máscaras que nos vamos poniendo y quitando en el día a día para encajar en nuestro entorno y en la sociedad. Deseamos relacionarnos desde la autenticidad y no desde personajes que hemos ido construyendo y que ya no nos sirven más ni nos representan.
Este es también un buen motivo para acudir a terapia. Cada uno de nuestros actos es una elección y cada elección forma parte del diseño y la construcción de nuestras vidas. Comprender y destapar nuestros patrones aprendidos y nuestros funcionamientos inconscientes nos hace más libres porque nos brinda el poder de la elección plenamente consciente.